El casco antiguo de la población orbita alrededor de la Plaza Mayor, conformando un conjunto medieval con calles estrechas y concéntricas al eje del desaparecido antiguo castillo.

Para salvar la orografía desnivelada del terreno las casas se escalonan unas sobre otras, creando desde lejos una visión cubista que sin lugar a dudas de alguna manera influyeron en Picasso.

La parte más interesante del Centro histórico es la plaza misma en sí y las calles que la rodean donde se encuentran los edificios más emblemáticos y singulares. El conjunto arquitectónico de Horta de Sant Joan está protegido y declarado Bien Cultural de Interés Nacional.

La plaza porticada de Horta de Sant Joan es una de las más singulares y bonitas del país la misma junto con la mayoría de edificios construidos en sillería que conforman su perímetro, fueron construidas durante el siglo XVI una época en que el pueblo parece ser vivió gran esplendor pero que diversas investigaciones no han concluido los motivos.

En las calles próximas a la plaza podemos observar construcciones con elementos arquitectónicos característicos. como el arco de diafragma ojival y bonitos trabajos en madera ubicados en los aleros de los tejados, especialmente podemos observar estas características en la Casa Clúa a o en la Casa Pitarch.

Uno de los edificios representativos que preside la plaza es el Ayuntamiento de la población ubicado en un edificio renacentista del siglo XVI, presidido en su fachada por un mural que conmemora las Cortes de Cádiz.

Su salón de plenos situado en el desván del edificio está presidido por una obra de gran formato del artista norteamericano Matt Lamb de la misma serie que en la que posee el Parlamento Europeo de Estrasburgo.

En los bajos del ayuntamiento se encuentra la Antigua Prisión de la población que fue restaurada en 1995. En la parte superior una exposición explica la evolución urbanística del pueblo así como de sus elementos arquitectónicos más característicos, en la parte inferior podemos observar distintos restos arqueológicos, entre los que destaca el pavimento original de la estancia, el antiguo pozo que se excavó en roca viva, una cloaca medieval de piedra y la antigua prisión. Este espacio es utilizado para exposiciones temporales.

En un lateral de la plaza mayor podemos observar la iglesia parroquial de San Juan Bautista, su construcción se realizó entre el siglo XIII y XIV.

Es una iglesia de estilo gótico con una sola nave, con cubierta de vuelta de crucero y cabecera poligonal. Las ventanas representativas del estilo son de forma ojival junto con los contrafuertes escalonados que sobresalen hacia el exterior.

La parte primera de la nave y el ábside de la misma forman parte de la construcción más antigua, el resto del edificio fue finalizado a caballo entre el siglo XV y el siglo XVI.

La nave está dividida en tres partes desiguales en la última se construyó en los albores del siglo XVI un coro elevado sobre una arcada muy rebajada y típica del estilo gótico tardío.

La fachada destaca por su construcción simple con un rectángulo plano y ancho y con una sencilla puerta presidida por un rosetón. El paramento se encuentra enmarcado con dos contrafuertes oblicuos; solución arquitectónica de clara influencia occitana y poco habitual en nuestro país.

Coronando el frontispicio una espadaña de dos pisos con tres vanos en el inferior y tres en el superior dos medianos de base y uno pequeño de cúspide, y que solo dispone de dos campanas en la inferior y una en la superior, todo ello fue remodelado en el siglo XVII.

La restauración de la Iglesia se efectuó en la década de los 60 del siglo pasado así como la instalación de las vidrieras emplomadas que aportan a la edificación el cromatismo y la luz natural.